Cuando la ITV te da el NO definitivo (y duele, vaya que duele)
Recuerdo la última vez que llevé el coche a la
ITV. Salí de casa con la ilusión de pasar sin problemas, pensando “Bah, si el coche está nuevo, no habrá lío”. Pues no, amigo, no fue así. Un ruido raro que ni yo sabía de dónde venía, una luz testigo que ni siquiera recordaba haber visto y al final, ¡zas! Coche suspendido. Y ahí estaba yo, con cara de tonto y una lista de problemas para arreglar que parecía más larga que la cola del supermercado un día antes de Navidad.
Los frenos que te juegan una mala pasada
Esto es un clásico. La ITV fija un ojo y medio en los frenos, porque si no frenamos bien, pues ya sabes, peligro al canto. Las pastillas de freno gastadas, discos rayados o un líquido de frenos contaminado o bajo de nivel pueden ser la causa. A veces ni te enteras de que están mal, hasta que llega el día “D” y no pasas. Es como ese amigo que no avisa y te deja tirado en una fiesta, pero en versión coche.
- Pastillas demasiado finas
- Discos con surcos o deformados
- Nivel de líquido inferior al mínimo
Luces, cámaras, acción... y fallo
Las luces, esas que nunca miramos y que en la ITV se vuelven la estrella del show. Fallos en las bombillas, alineación incorrecta o faros empañados pueden hacer que el coche se quede en la sala de espera sin opción de entrar. Recuerdo una vez que un faro se había roto en un golpe chiquitito y ni me dí cuenta hasta que me lo dijeron en la ITV. Y claro, suspensión directa.
Los neumáticos, ese detalle que a veces olvidamos
No sé por qué, pero los neumáticos parecen un tema menor hasta que te avisan que están muy gastados o con alguna deformación. El dibujo tiene que estar al menos a 1.6 mm de profundidad, y si no, a la calle. Y ojo, porque no es solo la profundidad, también el estado general: cortes, bultos, desgaste irregular... cosas que no se ven desde el asiento del conductor.
¿Y el humo? Ah, el dichoso humo...
Otro motivo de suspensión frecuente es el nivel de emisiones. El motor tiene que estar en condiciones, pero claro, a veces uno no se da cuenta de que ese sonido áspero o ese humo negro que echa el coche es un síntoma. La ITV mide los gases y si pasan del límite, te dicen “hasta luego”. Esto suele pasar más en coches diésel viejitos o gasolina con problemas en el sistema de inyección o el escape. Y luego está el famoso catalizador, que si está cascado, mal asunto.
Suspensión y dirección: la parte que menos pensamos pero que pesa mucho
Anda que la suspensión no es importante... pero como va por dentro y no la ves, pues la solemos dejar de lado. Un amortiguador roto o una rótula en mal estado pueden hacer que el coche baile más que un flamenco en feria. Y la dirección, que si tiene holguras, ruidos o que no responde bien, también puede ser causa de rechazo. En fin, que aunque no lo veas, tu coche lo nota y la ITV también.
¿Y las lunas? No, no solo es por estética
Las lunas, sobre todo el parabrisas delantero, tienen que estar en buen estado. Un golpe, una grieta o una rotura en zonas críticas pueden tirar para atrás la ITV. Es curioso porque a veces uno piensa “bah, si no molesta para nada”, pero la normativa es clara. Además hay que tener las lunas limpias, sin adhesivos que tapen la vista y en general en buen estado.
Los cinturones de seguridad, ese invento que salva vidas y suspende coches
Esto parece de perogrullo, pero el cinturón debe funcionar a la perfección. Cierres que no encajan, cintas desgastadas o anclajes flojos son motivos para que el coche diga “adiós” en la ITV. No sé si la gente realmente se fija en esto, pero es fundamental, y visto lo visto, debería ser lo primero que se revisa antes de llegar a la estación de control.
Y... ¿las emisiones son un lío? Pues sí, pero no solo eso
Las emisiones muchas veces van ligadas a pequeños detalles que uno puede pasar por alto: filtro de aire sucio, bujías en mal estado, inyectores que se atascan... No lo digo solo por hablar, es que he visto coches que aunque parecían bien, daban por culo con el tema emisiones. Y eso que la gente piensa que solo es cosa del técnico de la ITV. No, no, es responsabilidad de uno también tener el coche al día.
Ah, espera, creo que me estoy liando un poco con esto. Tenía algo apuntado pero no lo encuentro, da igual. Lo que quería decir es que a veces ni haciendo todo bien sale. No sé si me explico, pero bueno, ya me entiendes. También hay que pensar que cada estación puede tener sus cosas, o que el día que le toque a tu coche pues parece que está más chungo que nunca, y eso también cuenta. Y mira que no soy muy de conspiraciones, pero a veces me da la sensación de que si llevas el coche justo justo, te van a buscar el defecto como sea para que no pases, no sé.
La batería, el alternador y otros eléctricos que fallan sin avisar
Que sí, que parece un rollo, pero la electricidad en el coche es más importante de lo que uno cree. La ITV revisa que no haya fallos eléctricos que puedan afectar al sistema de seguridad o a las luces, por ejemplo. Una batería descargada o un alternador que no carga bien puede provocar problemas. Y eso de repente, sin aviso.
Documentación y detalles que también cuentan (aunque no sean mecánicos)
Vale, esto no es mecánico, pero la falta de documentación en regla también puede hacer que te digan “no pasas”. Seguro obligatorio, permiso de circulación, ITV anterior en regla... Todo eso debe estar OK. Sé que parece obvio, pero hay gente que llega sin tener al día algún papel y se lleva su sorpresita.
El nivel de aceite y otros fluidos, sí, también se miran
Bueno, no sé si es motivo directo de suspensión en todos los casos, pero llevar el nivel de aceite, líquido de frenos, refrigerante y demás fluidos al día ayuda a que el coche funcione bien y no te pillen en la ITV. A parte, un coche con fugas evidentes puede ser motivo de rechazo. Y no es por fastidiar, es cuestión de seguridad y cuidado del medio ambiente.
Conclusión apresurada y sin mucha floritura
En fin, que la ITV no es una lotería si tienes todo controlado, pero siempre hay esos detalles que se escapan, o que ni nos acordamos de revisar hasta el último momento. Frenos, luces, neumáticos, emisiones, suspensión... todo suma. Así que mejor ir con el coche bien puesto que luego vienen los disgustos, los gastos extras y el tiempo perdido. Y nada, que si tienes que preparar el coche para la ITV, revisa bien esas cosas, o al menos intenta hacerlo, que la cosa no es tan difícil, pero a veces uno se cansa o lo deja pasar.
Bueno, pues eso, que ya me voy que se me hace tarde y el coche no se va a arreglar solo.